Sueño de Haruki Murakami




          Sueño

    Haruki Murakami

Ilustraciones : Kat Menschik

Su vida gira alrededor de la rutina: el cuidado de su casa, de su marido y de su hijo. Una noche, tal como ya le había ocurrido en sus años universitarios, es incapaz de dormir, ya lleva diecisiete días sin dormir. En la oscuridad de su casa, ha comenzado a disfrutar de una segunda vida: redescubre la literatura, consigue huir de la cotidianeidad y descubre la alegría de vivir. Pero poco a poco su sensación del tiempo se desvanece y la liberación se torna en una desconexión con la realidad y un deterioro de su consciencia que nadie parece percibir.



Opinión Personal

Hoy vengo con otro relato de Haruki Murakami, "La biblioteca secreta" me dejó muy impactada y no dudé en buscar el resto de relatos ilustrados que ha publicado el escritor japonés.
En este caso nos encontramos con una ama de casa , casada y con un hijo, que de un día para otro empieza a sufrir insomnio. A pesar de pasarse la noche en vela, no se siente cansada ni débil, es más, empieza a sentirse cada vez mejor. empieza a encontrar en esas horas, en las que tan solo ella permanece despierta en casa, la oportunidad de volver a encontrarse con si misma.
Nuestra protagonista y la narradora de la historia comienza a ocupar esas horas extras leyendo, disfrutando de una copa, recordando el sabor del chocolate, cosas tan simples de las que ya se había olvidado.



Los años de su adolescencia, su personalidad, sus rutinas, cosas que ya ni recuerda, no sabe como pasó, ni en que momento ocurrió, pero poco a poco dejó de ser ella.
Durante el día ejerce a la perfección de madre y mujer, cuida de su hijo, atiende a su marido, se encarga de la casa, y durante la noches disfruta en secreto de la ciudad en la oscuridad.
Parece que el insomnio no le afecta personalmente, pero si hay algo que está cambiando, la relación con su marido e hijo, el rechazo que le producen los rasgos físicos de su marido, que se repiten en los de su hijo. 
Hasta aquí puedo leer, es un relato que te hace reflexionar, muy Murakami, sin saber muy bien el límite entre lo real y lo imaginario. Observar con expectación las maravillosas ilustraciones de Kat Menschik, en este relato los colores usados son el azul y el blanco.

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